Así nace cada pieza
Todo comenzó con Juana Moreno. Nacida en Sevilla en 1937, creció rodeada de azulejos y barro gracias a su padre, coleccionista apasionado de antigüedades cerámicas. Con el tiempo, esa pasión se convirtió en misión: salvar el patrimonio cerámico sevillano que desaparecía pieza a pieza cada vez que se demolía una casa histórica. Hoy, su colección familiar suma más de 4.000 piezas originales de los siglos XV al XX.
En 1952 nació Cerámicas Sevilla como taller familiar. Desde entonces, cuatro generaciones han mantenido vivo el mismo oficio: Juana, su esposo Julio Fuentes, su hijo Ángel Fuentes Moreno y hoy la cuarta generación: Ángel Fuentes y Reyes Velasco. Cada uno ha aportado su mano, su tiempo y su conocimiento a una tradición que no se aprende en ningún libro.
La técnica de arista
La cerámica que sale de nuestro taller se elabora con la técnica de arista — una de las aportaciones más importantes de España a la historia de la cerámica mundial, que apareció por primera vez en Sevilla en 1475 y reviste aún hoy las paredes de los Reales Alcázares y de Casa Pilatos.
El proceso comienza prensando arcilla húmeda sobre moldes tallados a mano. Al presionar, se elevan unas pequeñas crestas — las aristas — que separan físicamente cada sección del diseño e impiden que los esmaltes se mezclen durante la cochura. Cada sección se pinta después a mano, color a color. El horno hace el resto.
El resultado es un azulejo con relieve, textura táctil y colores que no desaparecen con el paso del tiempo. Exactamente igual que hace cinco siglos.